viernes, 9 de agosto de 2019

EL POR QUÉ DE LA INDEPENDENCIA




Me siento confuso. Viajo a menudo entre dos países y encuentro en el país en conflicto, que es en el que vivo, menos problemática y conflicto que el que se cree el país que me vio nacer. Me perturba esta situación porque sería de mi agrado que los que nacieron castellano manchegos como yo, desde la lejanía de Cataluña, supieran interpretar sin errores lo que realmente ronda en las mentes de los, nacidos o  residentes en Cataluña, los que en definitiva tienen su vida, su familia, hijos, nietos y allegados en esta tierra.


No comulgo con cuanto se vierte sobre el tema catalanista desde el Presidente del Gobierno hasta el último de los mortales de este país que es España. Todos vamos a remolque, hasta los medios informativos, políticos, medios sociales y ciudadanos, de cuanto dice o hace el President de la Generlitat de la Catalunya, provocando de esta forma una aureola de independentismo y una problemática inexistente, que el residente de Cataluña no alcanza a comprender y que en la mayoría de los casos ni se la plantea.

La mayoría de los de fuera de Cataluña pensarán que esos catalanes, - a quienes Franco aplacó sus iras con mimos a lo largo de su historia, mediante apertura de empresas emblemáticas o infraestructuras de envergadura, como si de premios se tratara  para aplacar cualquier atisbo separatista y a quienes se les reconoció como Comunidad histórica en la nueva Constitución para unirla en sentimiento a España -, son unos insaciables que no pararán en perseguir un Estado propio.


 A todos esos, los que no conocen in situ lo que está pasando en Cataluña porque viven en la lejanía, en su ciudad o pueblo, donde todo pasa pero nada es fundamental, les pediría que no se esfuercen en manifestar connotaciones del problema catalán que no existen, porque refuerzan ese ánimo que unos pocos pudieran tener por el afán de independencia.


A los que, por distintas razones y motivos nos ha tocado vivir en Cataluña, no puedo ponerles en cuestión si están al lado o no de la independencia, porque a buen seguro no tienen ni la opción de planteárselo, si partimos de la premisa de que en su pueblo o ciudad natal solamente mamaron unidad y no separación.

Pero, centrándonos en la separación o el independentismo que se está planteando ahora en Cataluña, me choca que este planteamiento se haya provocado ahora y me choca por el hecho de que, desde la Constitución de 1978, existe ya ese independentismo o separación, a raíz de la creación de las Comunidades Autónomas, diecisiete en total, que vertebraron España de facto, cada unas con sus competencias respectivas, dispares en muchos casos a medida que han ido absorbiendo más y más competencias y con una simple nota de unidad de la España en que vivíamos, como es el hecho de que el Gobierno Central se atribuyera unas competencias exclusivas o intransferibles.

¿No cree Vd. que si las pensiones no fueran competencia del Estado, se estarían preguntado una gran mayoría de pensionistas dónde fijar su residencia, porque cada comunidad tendría un sistema propio de pensiones y éstas diferirían en cada Comunidad Autónoma? Ya está pasando con la sanidad esta disparidad por no decir disparate y con el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas que permite en unas comunidades unas deducciones distintas de otras o subidas de impuestos más gravosos. Hasta el I.B.I. es desigual en cada municipio, aunque este sea otro tema. Esto parece más que un país de autonomías un Estado de Estados Federales.

El problema catalán que últimamente se suscita en todos los medios no es de recibo. Es un problema, pasando `por alto la historia, creado por los padres de la Constitución de 1978 que permitieron, aunque sus razones de peso tuvieron en su momento, la vertebración de España en diecisiete pequeños Estados bajo el camuflaje de comunidades autónomas y que a los Presidentes de Gobierno posteriores les ha obligado avanzar en la línea de dar más y más competencias a cada uno de ellos para acallar sus ansias de poder.

Ahora se planea la cuestión de si una Cataluña independiente la constituiría en un Estado viable económicamente, hasta el punto de prestar a sus ciudadanos cuantos servicios un Estado debe prestar. Según Artur Mas y sus compañeros de viaje, los llamados Junst pel Sí, (Juntos por el Si), Cataluña independiente sería un Estado "con superávit, más justo y progresivo" que la Cataluña actual que, en palabras de Mas, está lastrada por su macro dependencia del Estado español. Según los contrarios a Mas, el coste económico sería tal que, aun siendo un Estado viable económicamente, los beneficios serían insuficientes para dos o tres generaciones.

¿Pero qué cifras manejan unos y otros? Los primeros consideran que el déficit actual de Cataluña, de 5.000 millones desaparecería y se obtendría un saldo positivo de 11.590 millones, incluso después de haber costeado la transición a la independencia o creado las estructuras de Estado como dice Artur Mas. German Bel, economista y número uno de Junts pel Si en Tarragona, dice que un 40% de los impuestos que pagan los catalanes marchan y no vuelven, unos 2.200 euros por ciudadano de Cataluña al año, casi 16.000 millones de euros en total, un total de 7,7% de nuestro PIB. Esa cifra elevaría el PIB por habitante de una Cataluña independiente por encima de la media de la UE, lo que permitiría llegar a la independencia con dinero extra en el bolsillo. En el lado de los impuestos y tasas fiscales, Cataluña solo tiene que reivindicar una redistribución más equilibrada de su rendimiento entre la Administración Central y el conjunto de las comunidades autónomas, y si ello procede, la corrección de privilegios que supondrían una competencia desleal desde otras comunidades. Es en el lado del gasto público donde se produce la gran injusticia con Cataluña, cuyos ciudadanos, que son los que pagan impuestos y tasas, tienen derecho a servicios públicos de educación, sanidad y asistencia social y a infraestructuras de nivel igual al de los ciudadanos de otras comunidades. La actual discriminación que se traduce, a título de ejemplo, en mayores pagos a colegios concertados, seguros sanitarios o peajes de autopista, perjudica sobre todo a los ciudadanos de rentas más bajas que también existen en Cataluña.

¿Qué pasaría con las pensiones? Los independentistas aseguran que la Seguridad Social catalana partiría con un saldo positivo de 24.126 millones, mientras que los contrarios no se cansan en repetir que no podría pagar las pensiones.

No nos olvidemos del déficit de la Comunidad catalana. El President Mas está convencido de que el nuevo Estado asumiría la parte proporcional de la deuda pública española que supera el billón de euros. Según un estudio de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC) se estima que el nuevo Estado debería quedarse con 85.000 millones de euros de la deuda del Estado. Sin embargo, si se calculara la parte del PIB que representa Cataluña en el conjunto de España (el 18,7%), el nuevo Estado catalán tendría que asumir unos 200.000 millones de euros. Teniendo en cuenta que el PIB catalán ascendió en 2014 a 199.786 millones de euros, Cataluña nacería como Estado con una deuda pública del 100%. 

Respecto a las empresas y el comercio, en el tema de exportaciones e importaciones las cifras también bailan. La gran patronal catalana, absolutamente contraria a la independencia, augura una caída de las exportaciones y de las importaciones y cree que los productos catalanes se encarecerían y perderían competitividad. Es más, algunas de las voces en contra de la separación de Cataluña, aseguran que sólo las ventas al mercado español de los productos catalanes se reducirían un 30%, lo que acarrearía más pobreza y más paro. Los independentistas ponen en duda este dato y dicen que no entienden por qué tendrían que reducirse las exportaciones ni resentirse las relaciones comerciales con el resto de España y del mundo.

Mas aseguraba hace escasos días que en un Estado independiente habría más empleo y ponía como ejemplo los 70.000 puestos de trabajo que se crearían para poner en marcha las estructuras del nuevo Estado. Eso significaría reducir el paro al menos un 10% de un solo plumazo: actualmente en Cataluña hay 726.000 parados, y la tasa se sitúa en el 19,1% frente al 22,37% de España. Pero más allá de esa reducción, los soberanistas no han sido capaces de explicar por qué y cómo habría más empleo en un Estado catalán independiente.

En este orden de cosas, en este vaivén de cifras y manifestaciones apelo con mi humilde pluma a la cordura, a que en el plano político y económico no se engañe a nadie desde ningún bando, que  haya sensatez en cuantas decisiones se hayan de tomar y se aplique la Constitución para erradicar el problema, o se modifique en lo necesario, para evitar rupturas que, como en las guerras, sufre el que está en la trinchera, el ciudadano a quien que le tocó ser catalán.

Isidro Jiménez


viernes, 19 de julio de 2019

Reflexiones sobre la vida


REFLEXIONES

Daría algo porque no se derritiera nunca la nieve. Recuerdo la nevada de aquel día, la necesidad que sentía de blanquear mi mente y, como con una goma de borrar, olvidar tantos problemas, no míos, sino de otros que te llenan la mesa, la mente y tu ser y ya no sabes qué hacer. Te sientes oprimido, estresado y falto de tiempo. Es necesario salir del escenario que te crea esta congoja. Ese día de nieve fue la solución. La nieve enfría la mente, te cierra los ojos con su blanco intenso, te deja más tranquilo, no tan tenso y te ayuda a equilibrar cuanto hay en tu ser que te pueda ayudar.




Me gusta examinarme y describirme, por ello quiero añadir una descripción y quién mejor que yo, que me conozco o al menos así lo creo y quiero deciros que este señor no soy yo. Ese es el que se me anticipó, que no es otro que el que era antes yo, porque los cambios son normales en toda evolución y el evolucionado no es él sino yo, él es quien era yo.

Posiblemente lo hayáis entendido, pero no es fácil si no lo habéis vivido, pues no se puede estar dentro de nadie y entender sus sentimientos, pues el ser humano tiene mucha arena, mucha agua, barro y hasta sedimento, de modo que es farragoso su cauce y nadar por la vida peligroso.

Y pensando en mi, he venido esta tarde a echar un vistazo al rancho, donde, después de un paseo por el entorno, me siento ancho, viendo la gran superficie que vallé y parece que fue ayer. Ha transcurrido mucho tiempo y consumido muchas horas en el intento, ahora habrá que esperar a que dé sus frutos, con tiento.


Te acuerdas de todo lo pasado? Tal vez haya pasado demasiado tiempo, pero no es lo más importante. Lo principal es que el pasado está en el recuerdo y yo me acuerdo.

Recuerdo cuando estuve en el desierto. En el desierto la vida transcurre a lo nómada, pues es una vida un tanto anómala. Ah, no, mala no, simplemente entre nómadas y mucha arena, eso sí en forma de dunas porque el viento las destroza y las amontona. Qué tontuna eso de que la arena se disgrega y se aúna. A esto le llaman desierto porque no hay plantas, ni una.

Ahora me considero ya un hombre de pies a cabeza. Desde ahora a mi niñez hay una gran brecha, que me reconforta haberla sorteado para llegar hasta aquí con esta pinta de un hombre apuesto y feliz. Y si no que me lo digan a mi, que de cuanto pasó en mi vida, me reí.


En estos momentos estoy apresuradamente aprovechando el tiempo, ese tiempo del que nunca dispuse y siempre anhelé y en el que ahora me reconforto, al lado del mar o el puerto, en la montaña o cualquier otro lugar, o simplemente en la ciudad.

Pero de vez en cuando pienso en qué poca cosa somos y en qué miniatura quedamos cuando determinado momento de nuestra vida se comprimen en una foto. Y la rabia que da cuando clicas en la foto para aproximarla y hacerla mayor y poderme ver mejor y sigues viéndome igual. Es que así no se hace, mejor sujeta la tecla control mientras alejas la rueda del ratón.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

SOBRE LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA


SOBRE LA INDEPENDENCIA DE CATALUÑA

¿Cuánto tiempo estaremos bajo la amenaza de cuantos, engañados, pretenden seguir engañando, sosteniendo como verdad absoluta su mentira, su verdad o su mentira que nunca han explicado, porque ni ellos mismos saben en qué consiste ni cómo conseguirla? Me refiero a la independencia de Cataluña.


 Cada día la prensa nos bombardea con las mismas noticias y es increíble que hayan transcurrido tantos años sin que se hiciera nada mientras se venía cociendo y sentando las bases durante la época del pujolismo y posteriormente durante los años de Artur Mas. Tal vez nadie pensó que llegarían tan lejos o no se creyó en aquel entonces, sin embargo hemos llegado ahora a creer que todo es posible, que se puede actuar contra la Constitución, que se puede desobedecer las leyes, actuar en contra de las sentencias y además decirlo públicamente e inducir a que la gente actúe fuera de la Ley. Incluso meterse contra la monarquía y el propio rey parece tan normal como un comentario de calle. Esto crea en los ciudadanos una situación irritante poniendo en peligro la convivencia.


Más de uno pensará que todo eso es normal y hasta legal, como lo pensaban cuando se celebró el referéndum del 1-O, por ello decían que era increíble la actuación de la policía, a pesar de estar cometiendo un acto de subversión. Y hay que ser idiota para creer, pero la actuación de los golpistas lo tenía todo muy preparado para hacer creer en lo que era una farsa. No debemos olvidar que después de el uso de las redes sociales y de los medios telemáticos, recibiendo imágenes de cabezas abiertas, agentes arrastrando personas por el pelo, un montón de heridos, miles que luego fueron dos, unos de los cuales por enfermedad y otro/a porque se lo inventó, después de todo esto todavía hay mentes privilegiadas que tienen una fe ciega en lo que quieren. Están un su derecho, dirán.


Quieren la independencia y a costa de lo que sea, con las falsedades que haga falta, arruinando al país, empobreciendo a la gente, obligando a las empresas a huir, obligando al Gobierno  a estar más pendiente de los insurrectos que de las necesidades del país, estando el parlament sin actividad pero cobrando los diputados y los ciudadanos a la espera de que le resuelvan sus problemas. Mientras tanto los líderes políticos de las formaciones independentistas preocupados por fomentar la ilegalidad, por actuaciones y pronunciamientos  contra todo lo que representa a España, por ningunear a España, su rey y sus instituciones, tratando de desprestigiarla como una gran democracia.

Desde el pasado 1-O no han aprendido nada, ni con la huída de empresas ni con el revés económico general que representa la sola idea independentista en Cataluña.

Todos los estudios económicos sobre una Cataluña independiente se han hecho considerándola dentro de la Unión Europea o al menos dentro del espacio económico europeo de mercado único.

Sin embargo, la UE ha advertido en muchas ocasiones que eso no sucederá: si Cataluña se convierte en un nuevo Estado, sino que deberá solicitar su ingreso a la institución y cumplir las condiciones rigurosas que esta exige. Un proceso que demora años. El gobierno catalán quiere creer que, en la práctica, la UE no llegará a aplicar. Pero no hacerlo sería un precedente que otras regiones con reclamos parecidos al catalán —como la Baviera alemana o la Lombardía italiana— podrían intentar aprovechar. Abandonar la UE sería una de las pérdidas más grandes para Cataluña, ya que dejaría de tener acceso a un mercado en el que las personas y bienes pueden moverse libremente sin necesidad de visados o tasas aduaneras.

Las empresas y universidades tampoco podrían participar en programas europeos de investigación, que suponen una importante fuente de financiación para muchos científicos. Por ejemplo, Cataluña tiene asignados 1521 millones de euros en ayudas de los Fondos Estructurales y de Inversión para el periodo 2014-2020, según datos de la UE.

Una Cataluña independiente nacería con una fuga de empresas y capitales que no le permitiría hacer frente a pagos como los sueldos de sus funcionarios "ni los primeros 100 días", decía el presidente del IEE, cuya sede está en Madrid. "Nadie le prestaría en euros al Estado catalán, así que tendría que imprimir su propia moneda y esta sería brutalmente inflacionista", aseguró a BBC Mundo. "Al no ser miembro de la Eurozona, su deuda no se podría utilizar como colateral para pedir financiación al Banco Europeo", afirmó. Cree que el mercado "no le va a dar opción" a la Generalitat y que esta "pondrá un corralito para que no se vayan los euros y hasta los catalanes independentistas intentarán sacar su dinero de los bancos". Utilizar una moneda extranjera significa no poder influir sobre los tipos de cambio ni los de interés. También puede encarecer las exportaciones, reduciendo así la competitividad.


Una serie de reveses para la independencia, parte de los cuales ya se hicieron patentes cuando los bancos comenzaron a cambiar su sede y hasta los propios independentistas a abrir cuentas espejo o sacar el dinero fuera de Cataluña.

Al quedar fuera de la Eurozona, Cataluña perdería la red de seguridad que supone el BCN, que durante la crisis rescató a varias entidades españolas.

Poco tiempo después de que Puigdemont anunciara que declararía la independencia de forma unilateral, dos de los bancos catalanes más grandes, el Banco Sabadell y CaixaBank, decidieron trasladar su sede a otras regiones de España y hasta frenó un poco la caída en bolsa que se producía desde el referéndum. Si bien esta acción no tiene efectos a nivel de impuestos ni implica el traslado de empleados, frenó un poco la caída en Bolsa que venían sufriendo a raíz del referéndum.

Una declaración unilateral de independencia generaría una "caída masiva de la actividad" que produciría un desplome de la economía que, a su vez, acarrearía una destrucción de  puestos de trabajo. Según el ministro de Economía español, Luis de Guindos, el PIB catalán se contraería entre un 25 y 30 por ciento en caso de secesión.
"En la Segunda Guerra Mundial, los países perdieron un 25% de su PIB. Estamos hablando de una situación de guerra en la que mueren millones de personas", dijo a BBC Mundo el catedrático.
"Si a alguien se le ocurre decir que el PIB de Cataluña va a caer un 30%, lo que está diciendo es que lo que le va a pasar a Cataluña es peor que una guerra mundial. No creo que sea el caso", añadió.
Los informes, incluso los de la Generalitat, dan por sentado que la producción del nuevo país sufrirá un boicot por parte de España.
La razón es que ya hay un antecedente. En 2004, el líder de un partido independentista hizo declaraciones contra la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2012. Esto desató en el resto de España un boicot contra la industria del cava. Al sector le costó años recuperarse. No es de extrañar entonces que una de sus dos compañías más emblemáticas, Codorniu, decidiera a mediados de octubre trasladar su sede social fuera del territorio catalán y la otra, Freixenet, pueda hacer lo propio.
Durante los 19 días posteriores al referéndum del 1 de octubre, casi mil, en total 917, empresas retiraron su sede social de Cataluña, según los datos del Colegio de Registradores de España. Entre ellas, grandes firmas como Gas Natural Fenosa, una de las energéticas más grandes del país, que aseguró que se trataba de una medida "temporal".
Una independencia no es ninguna broma", añadió el también presidente de la Cámara de Comercio de España. "Realmente es un despropósito". "El 80% de sus compañías son multinacionales y muy pocas se quedarían. Si están ahí ahora es porque Cataluña está dentro de Europa. Si no, tendrían que pagar aranceles", aseguró Feito. Una de cada tres firmas exportadoras en España tiene su sede en esta región, que aporta el 25% de las exportaciones del país, según los datos del Ministerio de Economía. Según esta misma entidad, España compra el 40% de los productos que salen de Cataluña y otro 40% va a parar al resto de la UE. Además, el 14,3% de los turistas que visitan la región proceden del resto de España.
Cataluña aporta unos 70.300 millones de euros a las arcas españolas, más que el resto de regiones, según los datos del Ministerio de Hacienda más recientes (2014). De estos, el gobierno central se queda con unos 11.500 que utiliza para ayudar a áreas más pobres como Extremadura o las ciudades de Ceuta y Melilla. "En otras palabras, España hace negocio", opinó Sagués.
Con 22 kilómetros de muelles y amarres, en 2016 tuvo un tráfico de toneladas superior a los 48 millones.
El puerto resulta clave también para el turismo: casi cuatro millones de pasajeros pasaron por ahí el año pasado. Además, cruceros como el Harmony of the Seas, el más grande del mundo, lo tienen de base.
el puerto relevante ubicado en Cataluña es el de Tarragona, donde también se encuentra la mayor red de la industria química del país.
En Cataluña, operan varios aeropuertos, entre ellos, El Prat, que rivaliza en número de pasajeros con el de Adolfo Suárez-Barajas, en Madrid. El año pasado vivió el mejor de su historia, con 44,1 millones de viajeros. La región también acoge a dos de las seis centrales nucleares que hay en España y que producen el 40% de su energía nuclear.

Uno de los temas más espinosos es el de la deuda externa que tendría el nuevo Estado catalán. Los informes del CATN dicen que Cataluña debería asumir la deuda que se encuentra a nombre de la Generalitat, los gobiernos provinciales y los municipales. Esta asciende a unos 90.000 millones, que equivale al 35,4% de su PIB. De estos, 61.000 millones corresponden a compromisos con el gobierno de España. Pero la deuda a nombre del Estado español se utiliza para gastos e inversiones en beneficio de todas las regiones, incluida Cataluña, por lo que muchos insisten en que esta debería hacerse responsable de su parte correspondiente. El exdirector de la Bolsa de Barcelona, José Luis Oller, cifró en 180.000 millones de euros el peso de la economía catalana en la deuda del conjunto de España durante un debate celebrado hace dos años en el Colegio de Economistas en Barcelona, según publicó entonces el diario El País. Además indicó que había que sumar el valor de los activos que el Estado tenía en Cataluña, que estimó en 50.000 millones de euros. La deuda total de una Cataluña independiente, según sus cálculos en esa época, era de unos 290.000 millones de euros o el 145% de su PIB. El CATN niega que Cataluña deba aceptar las deudas contraídas para inversiones y obras realizadas fuera de esta región. Sin embargo, aconseja negociar aquella deuda que no se pueda atribuir a un territorio concreto, siempre que el Estado español transfiera al nuevo país parte de los activos que fueron comprados con ese dinero.
Por ejemplo, si el España se endeudó para crear una empresa pública que funcione a nivel nacional, Cataluña asumirá parte de la deuda siempre que reciba las acciones correspondientes de esta compañía.
Como las posibilidades de negociación parecen ser pocas en este momento, en caso de secesión, lo más probable es que España tenga que pagar sola el total de las deudas mientras dirime el conflicto con el nuevo país en los tribunales internacionales, según explicó Feito.
Cataluña también cree que España debe repartirle "equitativamente" los bienes públicos que se encuentren fuera del país como las sedes embajadas, las plataformas petrolíferas, las bases militares, las cuentas corrientes en bancos extranjeros y los satélites espaciales, según el CATN.

España es una potencia turística y el año pasado batió récords con 75,3 millones de visitantes extranjeros, casi un 10% más que en 2015. Pero casi una cuarta parte (el 22,5%), tiene como destino Cataluña, que en 2016 recibió a 17 millones de viajeros foráneos. Unos cuatro millones menos que la región que ocupó la segunda posición: las islas Baleares.


Sus 580 kilómetros de costa ofrecen playas paradisíacas a las que se puede acceder con facilidad en tren o autobús. En invierno, sus montañas en los Pirineos están entre las favoritas de los esquiadores.
Pero la región también tiene una importante oferta cultural gracias a su riqueza en Patrimonios de la Humanidad como las obras del arquitecto Antonio Gaudí que se reparten por toda Barcelona. Entre ellas, se encuentran el Parque Güell, la Sagrada Familia y la Casa Milà. No solo estas quedarían fuera de España, sino que la Generalitat también podría exigir la devolución de los archivos, bienes culturales y patrimonio nacional que hagan referencia a Cataluña o cuyo autor haya sido catalán, según el CATN. Esto significaría que obras de autores como Salvador Dalí o Joan Miró que en la actualidad se conservan museos madrileños como el Reina Sofía deberían entregarse al nuevo Estado.

Esperemos que no se llegue nunca a negociaciones sobre los repartos.


lunes, 23 de abril de 2018

ESPAÑA NO OPRIME, DEFIENDE SU UNIDAD


ESPAÑA NO OPRIME, DEFIENDE SU UNIDAD

Los independentistas sostienen que hay que superar la Constitución de 1978 porque es “hostil a los catalanes”. Y pretenden derogarla basándose en los 1,9 millones de votos a partidos independentistas (Junts pel Sí y la CUP) en las elecciones autonómicas planteadas como plebiscitarias) de 2015: un 47,7% de los votantes. Pero la Constitución fue apoyada por 2,7 millones de catalanes, el 91,09% de los votantes en el referéndum constitucional del 6 de diciembre de 1978 (¡cerca del doble de los secesionistas de 2015!), dos puntos por encima de la media; la rechazaron un 4,26%, frente al 7,89% de la media, con una participación del 67,91%. Fue Cataluña, junto a Andalucía, la comunidad que más respaldo dio a la Constitución.


Trasladados de 1978 a 2018, resulta que España ya no es un país constitucionalista sino fascista, antidemocrático que oprime y roba a los catalanes. Son lemas hirientes que, por activa y por pasiva, se han repetido hasta la saciedad por quienes defienden y siguen en la idea de desgajar a trizas la nación española y desmembrar al Estado y sus instituciones. En una palabra, cargarse lo que votaron.

Si lo que pregonan a los cuatro vientos fuera cierto, no deja de ser irónico que cuando se intentó impedir el referéndum ilegal del 1 de octubre el Gobierno español tuviera que alojar a la policía nacional en un barco y en varios hoteles de la costa, de donde salieron poco menos que apaleados por los insurrectos. Curioso país opresor, que no dispone siquiera de barracones en la región dominada para alojar a sus "fuerzas represivas"; debe de ser el único en la historia mundial. También es curioso que al aplicarse el artículo 155 de la Constitución española, suspendiendo así la autonomía de la región hasta que se constituya un nuevo gobierno, lo primero que hace es convocar elecciones y mantener incólume el sistema de agitación y propaganda de los medios de comunicación dependientes del gobierno catalán. España no oprime, defiende su unidad.


Observado ese respaldo a la Constitución a que aludíamos al principio y ese devenir de ahora con consignas y eslóganes de descrédito y ofensa a España y a sus instituciones, es difícil de digerir y conjugar y hasta entender, si no fuera porque los dirigentes de la patraña independentista han aprovechado el fácil arrastre de los descontentos con la gestión de la crisis, los recortes, la corrupción y la política en general para la consecución de sus malévolos fines de la ruptura de España y su descrédito, valiéndose de todo el andamiaje e infraestructuras catalanistas creadas y las huestes aleccionadas a lo largo del imperio Pujol y sus seguidores Mas y Puigdemón.

Tras la aplicación del art. 155, conocemos sobradamente los resultados de las elecciones celebradas el 21-D. Por las características de nuestro sistema electoral, los partidos independentistas consiguieron la mayoría de escaños en el Parlament, pero no llegaron ni al 47 por ciento de los votos, a pesar de que se celebraran ya con algunos de sus líderes en la cárcel; es decir, bajo unas condiciones perfectas de agravio que hubiera servido de revulsivo para acrecentar su victimismo y atracción de más votantes afines a sus ideas. Según la última encuesta del Centro de Estudios de Opinión catalán, estaría ahora en torno al 40 por ciento. Como puede observarse, en línea con otros movimientos populistas, el independentismo catalán sufre del vicio de la sinécdoque, el tomar la parte por el todo. Ese "un sol poble" (un solo pueblo) de su discurso que aspira a la independencia resulta que no llega al cincuenta por ciento de la población y no parece cosecha suficiente como para dar el salto hacia la declaración unilateral de independencia. La declaración unilateral de independencia que hizo el gobierno de Puigdemont es contraria al derecho nacional e internacional y en caso de que se hubiera conseguido una mayoría, el gobierno catalán estaría obligado a establecer negociaciones políticas para concretar los términos de la separación. Esto lo defiende cualquiera de las teorías sobre la secesión y fue el núcleo de la doctrina establecida por el Tribunal Supremo canadiense, en el caso Quebec, que suele interpretar la mayoría entorno al 65 % de los habitantes de un estado federal.

No se trata de datos aislados. Los catalanes que no quieren la independencia viven peor en términos económicos. Hay más partidarios del «no» entre los parados, los jubilados y las personas que se declaran de renta «baja» o «media-baja». El independentismo gana, en cambio, entre los trabajadores del sector público. También tiene más éxito entre las personas con estudios universitarios o posgrado, que es un indicador de clase y predice rentas altas.

Los líderes independentistas, desde Artus Mas, a quien debemos el haber llegado a esta incómoda y peligrosa situación, hasta su elegido a dedo, Puigdemont, que se ha visto obligado por el entorno independentista a declarar la DUI, unido a su ego personal de pasar a la historia como el artífice de la cuestión catalana, solo han pretendido conseguir sus fines a costa de perjudicar al pueblo catalán, desprestigiar a España vendiéndola con sus consignas como una tiranía, romper el sosiego en las calles, en las familias, en las amistades, en los trabajos, perforando la paz social, destruir la economía a sabiendas de que NO "cuanto peor, mejor", desacreditando al Estado, sus instituciones y sus jueces, tratando de vender a Europa y al mundo la mayor patraña de la historia de España, forzando las normas legales y de convivencia… Y todo para conseguir la amnistía de todas las ilegalidades que se han cometido en Cataluña, desde el hartazgo de millones de la familia Pujol, pasando por el 3% de los contratos, el tema Palau, el adoctrinamiento en las escuelas y talleres, el fraude generalizado en todo el entramado político, el gasto de instituciones necesarias, la creación de embajadas… y principalmente para tapar la falta de gobierno en Cataluña, que ha sido incapaz de dejar a un lado su insaciable codicia de sus dirigentes y dar respuesta a las crecientes necesidades de sus ciudadanos.

Ha sido tal el monto de gente aleccionada y de infraestructuras creadas y de la maquinaria propagandística utilizada y del tiempo empleado en ello, que se han olvidado del pueblo. Tan solo les importaba echar un pulso al Estado español, ningunearlo ante Europa y demostrar su despotismo, pero utilizando unas armas al más puro estilo déspota que menoscaban, no ya un Estado de derecho y democrático, sino las normas convivencia de cualquier sociedad civilizada. Lo más contradictorio es que crean sus propias normas con la horma que les interesa e incumplen las leyes y desoyen las sentencias de jueces y Tribunales, pero se acogen a ellas cuando les conviene y así no se puede avanzar porque se convierte en juego de niños, por decirlo de forma suave. Han roto las reglas de juego, han abierto todos los diques de la insubordinación, han pisado tierra de nadie.


Pero todo lo que pretendían era una farsa, porque sabían que era imposible y, aun así, erre que te erre que vamos para adelante y demostraremos al mundo que nosotros somos los mejores y, además, pasaremos a la historia, a esa historia distorsionada que se vende desde ya muy temprano en los colegios y se trata de inculcar a los mayores ignorantes. Al final habremos sido héroes de nuestra historia y quedaremos todos libres de las ilegalidades cometidas y nuestras leyes, aunque inconstitucionales, doblegarán a nuestro pueblo en su ignorancia y nosotros, insurrectos y dictadores camuflados, viviremos en la abundancia, sin importarnos si los pensionistas cobrarán su pensión, si habrá trabajo o empresas, si podremos vender nuestros productos, si estaremos fuera del euro, si ahuyentamos a los inversores, si hay listas de espera en sanidad y en dependencia, si se nos van todos los jueces y nosotros elegiremos otros a dedo, si empobreceremos al pueblo, si…(un sinfín inacabable).

El Estado español ha de decir alto y fuerte y airearlo para que todos nos enteremos que la detención de Puigdemont no es represión, es aplicación de una euroorden. No es un acto de represión de España contra el expresidente catalán. Ha sido arrestado en Alemania en aplicación de la euroorden de detención contra él cursada por la justicia española acusado de rebelión, sedición y malversación de fondos por la convocatoria del referéndum ilegal independentista de Cataluña del 1 de octubre y la posterior Declaración Unilateral de Independencia el 27 de ese mismo mes.


España entera ha de vociferar que no son presos políticos, que son políticos presos. Puigdemont se suma a la lista de presos políticos, según parte del soberanismo, de la que considera que también forman parte los cinco líderes catalanes enviados a prisión -Carmen Forcadell, expresidenta del Parlament y los exconsejeros Jordi Turrul, Raül Romeva, JOse Rull y Dolors Bassa- Así como Oriol Junqueras, exvicepresidente, Joaquin Forn, exconsejero del interior y los presidentes de ANC y Ómnium (Jordi Sánchez y Jordi Cuixart). Pero todos ellos no han sido arrestados por sus ideas de independentismo, sino por la comisión de delitos de extrema gravedad, como la rebelión, sedición, y malversación de fondos públicos.

Tras la detención en Alemania de Puigdemont —y aprovechando la estación del año—, ha comenzado a popularizarse en Twitter el hashtag Primavera Catalana en clara alusión a la Primavera árabe, los movimientos populares que se alzaron contra los regímenes dictatoriales gobernantes en buena parte del mundo árabe para reclamar democracia y derechos sociales entre 2010 y 2013. Las movilizaciones en varias ciudades catalanas pretenden protestar contra la detención de Puigdemont, que obedece a la aplicación de una euroorden por los motivos ya dichos. Ahora se trata también de amedrentar a los jueces alemanes para que no llegue a cursarse la extradición.

Marta Rovira, la líder de ERC, ha sido la última en sumarse a la lista de dirigentes independentistas catalanes huidos, que encabezaba Carles Puigdemont y de la que siguen formando parte los exconsejeros Meritxel Serret, Antoni Comín, Lluís Puig y Clara Ponsatí y la exportavoz de la CUP Anna Gabriel. Todos ellos se presentan como exiliados, personas que se han visto obligadas a huir de su país para evitar represiones por sus ideas políticas. Pero la justicia española no los ha procesado por defender políticamente la independencia de Cataluña, sino por impulsar mediante vías ilegales la secesión de esta comunidad autónoma.

No fue un proceso democrático, fue un referéndum ilegal. El alcalde de Premià de Mar (Barcelona) y presidente de la Asociación Catalana de Municipios, Miquel Buch, ha instado a la Unión Europea a decantarse "por procesos modélicos, nacidos de la ciudadanía, democráticos, respetuosos y pacíficos como el catalán" u optar "por otras vías". Carles Puigdemont no ha sido arrestado por dirigir un movimiento cívico, sino por ser uno de los líderes de la convocatoria y celebración del referéndum ilegal del 1-O y por declarar unilateralmente la independencia.
La UE no es responsable, la responsable es España. Desde los meses anteriores a la celebración del referéndum del 1-O, el independentismo ha tratado de convertir la secesión de Cataluña en un asunto europeo. El diputado de Junts per Catalunya, Quim Torra, afirmaba en Twitter, sobre el arresto de Puigdemont: “Es la Unión Europea quien tiene la responsabilidad”. Todas las instituciones europeas han asegurado en varias ocasiones que el pulso independentista catalán es un asunto interno de España.


No debe quedar en el olvido para comprender las artimañas del independentismo que la Ley de secesión catalana impone el control de los jueces por la Generalitat, hace el catalán única lengua oficial, traspasa a Cataluña funcionarios y bienes de España y establece una república.

Vista en detalle esta Ley se observa que la Generalitat tenía ya preparado el mecanismo para activar la secesión inmediata de Cataluña del resto de España si el Gobierno central impedía que se celebrase la consulta para la independencia. La ley persigue amnistiar a todos los imputados y condenados por causas judiciales vinculadas al proceso soberanista, entre ellos, al expresidente Artur Mas. También contempla que la futura justicia catalana arrebate al Constitucional, al Supremo y a la Audiencia Nacional los casos que tramita en la actualidad.

La norma establece que el resultado del referéndum será vinculante sin un mínimo de participación. La ley establece que la Generalitat pasaría a ser la propietaria de "la titularidad de cualquier clase de derecho real sobre todo tipo de bienes en Cataluña". La Generalitat publicó un inventario previo en el que aparecieron 1.080 edificios y terrenos con un valor conjunto de 685 millones de euros que serían susceptibles de cambiar de manos.

Los redactores de la ley han ignorado las advertencias del Gobierno español o las instituciones comunitarias y asumen que Cataluña seguirá formando parte de la UE. Lo hacen al establecer que todas las leyes del acervo comunitario integradas en el ordenamiento español formarán parte del marco legal del nuevo Estado.

Entre los principales objetivos de la Ley de Transitoriedad está el de garantizar que los servicios públicos sigan funcionando normalmente. Para ello es básico que los funcionarios y personal laboral de todas las administraciones que ahora trabajan en Cataluña lo sigan haciendo.


La ley elimina la división de poderes. diseñando un complejo sistema de elección de jueces que, en la práctica, permitiría al Govern tener bajo su control el poder judicial. El presidente de la Generalitat se reserva el nombramiento del fiscal general de Cataluña y podrá designar al presidente del Supremo catalán. Según la ley, “los jueces, magistrados, fiscales y letrados de la Administración de Justicia de los cuerpos correspondientes al Estado español podrán concursar en las plazas que se convoquen”. La Generalitat es consciente de que se trata de un cuerpo de funcionarios dependiente de la Administración General del Estado. Obtendrían de forma automática el pasaporte catalán aquellas personas con ciudadanía española que acumulen al menos un año de empadronamiento en un municipio catalán o aquellos que, ostentando la misma nacionalidad, puedan acreditar dos años continuados de domicilio en Cataluña. Considera el catalán como única "lengua propia de Cataluña", mientras que "se garantiza” que el castellano pueda mantener también los actuales usos "vigentes". Los funcionarios estatales que decidan ingresar en la Administración de la Generalitat tendrán la obligación de aprender el catalán.







viernes, 17 de marzo de 2017

Las pensiones

LA VIDA  A GALOPE CON SUS INQUIETUDES AL FINAL DEL AÑO 2016

Empezábamos hace ya casi 365 días un año nuevo y ya no nos acordamos de ello porque  ahora nos distrae el final del mismo. Es como si fuéramos haciendo desaparecer el pasado con la goma de borrar del presente, un presente siempre diferente o semejante con distintas connotaciones y en otras circunstancias o situaciones. El caso es que avanzamos a un ritmo tal que nos comemos los años arrancando las hojas del calendario de una forma trepidante, como si fuéramos deshojando nuestra vida con nuevos acontecimientos. Tenemos la sensación de que ahora duran menos los años y que transcurre más deprisa la vida, en la que ocurren tantas cosas y nos satura tanta información que nos deja la sensación de estar perdiéndonos muchas cosas en un mundo en que no podemos acapararlo todo. Nos sentimos un poco como volando por la vida sin bajar a tierra para picotear todo cuánto ocurre, como quien pasa las hojas del libro sin leerlo porque intuye de qué trata y no nos paramos a saborear los contenidos para entenderlos.

Llega el final del año y estamos pensando en el que viene, tratando de adelantarnos a los acontecimientos y así se nos pasa la navidad sin pena ni gloria o ambas cosas porque de todo hay en estas fiestas tan señaladas. Fiestas que a unos les encantan por la propia singularidad de la navidad, porque reúne a las familias, porque pasan unos días liberados del trabajo, porque se van a la nieve, por la representación de los actos religiosos, por las comilonas, por mil cosas  y que a otros les da pavor porque echan de menos a seres que perdieron que ya no están en la celebración, por una mala situación económica que les despierta una sensación de inferioridad respecto a los que celebran la navidad con opulencia, porque odian el ajetreo imparable de tantas compras y la ansiedad por adquirir los mejores manjares, el visitar los mejores restaurantes, la adquisición de la mejor ropa y porque para ellos no tiene un significado especial la navidad y otras tantas cosas.

El caso es que la navidad nos agita a unos y a otros de modo que, para bien o para mal, en el fondo todos estamos pensando que cuándo se terminará y cuándo volveremos a la vida cotidiana, en que ya no hay que preocuparse por qué comer, qué ponerse para lucir, que regalos hacer, que juguetes regalar y sentirse como más igual a los demás.

Y en ese galopar se amontona la navidad con la noche buena, los santos inocentes, la noche vieja de fin de año, Año Nuevo, los Reyes, San Antón y otra vez al carnaval, fiestas todas ellas sombreadas por las incertidumbres en los temas económicos y políticos a los que ya nos hemos acostumbrado de tal manera que casi pasamos por alto y no recordaríamos de no ser por las incesantes noticias con las que nos abruman.

En el tema político ya tenemos gobierno, aunque sometido a acuerdos con otros partidos, y ya respiramos de forma más sosegada y en el plano económico se cierne una de esas sombras de incertidumbre y de alta preocupación y es que se visualiza un horizonte gris del sistema de pensiones español, situación que, si bien ya se veía venir, ha llegado antes de lo previsto, debido a la reciente crisis económica. Metiendo en el mismo saco cotizantes, pensionistas, pensiones crecientes y de mayor cuantía, más esperanza de vida, menos nacimientos, etc. etc., podríamos decir, como algunos se han atrevido a bendecir, que el sistema padece de anemia, al ser sus recursos insuficientes y arrastrar un déficit de miles de millones de euros. Esto se debe a una base menor de cotizantes y un número de pensionistas mayor que hace 10 años, unido a la percepción de la renta durante más tiempo por el incremento en la esperanza de vida. Sin cambios en el actual modelo de financiación de la Seguridad Social, el reto demográfico implicará la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones públicas.

Por tal motivo, el Gobierno lleva adelante actualmente la sexta reforma de pensiones, a través del Pacto de Toledo, que ha levantado muchas expectativas y esperanzas de alcanzar un consenso y dar respuestas sensatas a la urgencia de soluciones estructurales, eficaces y duraderas que curen al paciente. El punto de partida debe ser muy claro: la previsión social en su esquema actual es insostenible. Y el primer paso, en este arduo recorrido, es tener presente en todo momento una visión global de los tres pilares que la sostienen: Seguridad Social, previsión empresarial y previsión individual. Sin perder la relevancia, el primer pilar necesita de los otros dos para la canalización de un mayor caudal de ingresos ajenos a las cotizaciones sociales.

La sostenibilidad de las pensiones es una de las prioridades en este inicio de legislatura; el sistema acarrea un déficit del 1,6% del PIB, el principal responsable del incumplimiento de los objetivos de déficit y la hucha de las pensiones se agotará en 2017. Se barajan opciones como elevar los ingresos y eliminar los topes de cotización. También está sobre la mesa pagar las pensiones de viudedad y orfandad con impuestos y elevar la cotización de los autónomos.

El tope actual de cotización es de 3642 euros al mes. Los empresarios cotizan por el 23,6% del salario y los trabajadores por el 4,6%, Esto implica que los empleados que ganan más solo cotizan por esta cantidad, es decir, abonando 859 euros la empresa y 171 euros el empleado. Eliminando estos topes máximos, la carga de cotizaciones de empresa y trabajador crecería para los salarios más altos. Lógicamente, si se eliminan estos topes máximos los ingresos de la Seguridad Social crecerán, aunque solo para estos salarios, que son menos del 10% del total. El empleado lo notará en que paga más cotizaciones y en que su puesto de trabajo es más caro para la empresa. Además, dado que las pensiones están también limitadas, cuando se jubile la relación entre la pensión y lo que ha contribuido será más desfavorable.

Otra de las opciones es que las pensiones de viudedad y orfandad, que no dependen de la contribución a la Seguridad Social del pensionista sino de sus circunstancias vitales se paguen con impuestos. Estas pensiones suponen 2.400 millones al año para las arcas de la Seguridad Social aunque, lógicamente, habría que cuadrar las cuentas públicas por otro lado. Es una propuesta que viene de lejos, y tanto expertos como partidos o sindicatos han abogado por este cambio de modelo, que ayuda a clarificar las fuentes de financiación de las pensiones.

El Pacto de Toledo, donde se toman los acuerdos sobre las pensiones, aconseja que cada régimen de la Seguridad Social se autofinancie. Actualmente el régimen de autónomos acarrea un déficit de unos 7.000 millones de euros; proporcionalmente, el triple del desequilibrio en el régimen general. Hasta la fecha, subir las cotizaciones de los autónomos, parece ser sería una medida voluntaria., por lo que a priori no debe causar preocupación a los autónomos.

La amplia gama de incentivos a la contratación supone también menos ingresos para el sistema de un montante de 1.900 millones de euros por las reducciones de cotización para determinados contratos. Por este motivo Hacienda ya ingresa en la Seguridad Social 1.800 millones al año para compensar por tarifas planas de cotización o bonificaciones, aun así las reducciones de cotización generan déficit. Se propone al respecto transformar este último modelo en una bonificación para que se sufrague con cargo al presupuesto. El efecto sería el mismo que el de cambiar la financiación de viudedad y orfandad: menos déficit para la Seguridad Social pero más en la administración del Estado.

¿Estamos en la buena línea para dar soluciones a este problema que nos acucia? ¿Debemos preocuparnos porque llegue el momento de que no puedan pagarse las pensiones? Sería catastrofista dejar a los pensionistas sin su pensión. Las que se barajan y otras muchas opciones, si se quiere y no hay más remedio que querer, pueden solucionar el problema, porque dejar de pagar las pensiones no es posible en el peor de los casos, pues si bien es verdad que en la seguridad social hay 2 x 1, es decir que cotizan unos 9.000.000 y cobran pensión unos 18.000.000, o sea, que cotizan dos por cada pensionista cuando deberían cotizar al menos 4 x1, es posible encontrar las fórmulas necesarias, que las hay, para que la Seguridad Social pueda autofinanciarse sin tener que pagar pensiones que no sean propiamente contributivas. No seamos pues catastrofistas.

Un problema más realista es si las pensiones podrían pagarse en el futuro, porque el sistema de sostenibilidad actual garantiza su pago pero no su cuantía, lo que siembra inseguridad a los pensionistas actuales y a los futuros aspirantes. Dentro de 25 años habrá el mismo número de trabajadores cotizantes que pensionistas, lo que dificulta la sostenibilidad de las pensiones. Y aunque los expertos, o mejor los banqueros, estén por vender para un ahorro futuro planes de pensiones privados, los españoles no acaban de entender por qué han de ahorrar privadamente si ya hacen sus aportaciones a la Seguridad Social para tener una pensión digna.

En todo este entuerto de las pensiones, el caso es que los gastos de la Seguridad Social han alcanzado los 140.626 millones anuales en el último trimestre, si bien en el periodo de julio y septiembre ingresos y gastos han crecido casi a la par con un aumento de 1.300 millones en ambos casos, pero que eso no tapa el déficit puesto que los ingresos han sido de 123.331 millones al año, lo que deja patente la gravedad del problema y no permite lanzar las campanas al vuelo. La estimación de crecimiento para 2017 de 2,3 % no anticipa mejor augurio, según el informe de análisis que reflejan los expertos. Habremos de esperar pues a que el estudio de cada medida y las aplicaciones de cada una de las opciones que están sobre la mesa, tengan el tratamiento más eficaz para solucionar el problema que se arrastra en el este tema, sin que haya un empeoramiento ni de las pensiones ni de sus requisitos de acceso.

Y terminando con el principio, la vida sigue y sigue sin parar, hasta el punto de que estamos a las puertas de un nuevo año, en que estos problemas no deben empañarnos una feliz navidad y un aventurado año nuevo. Así lo deseamos.

Isidro Jiménez