martes, 29 de noviembre de 2016

LA VIDA A GALOPE CON SUS INQUIETUDES AL FINAL DEL AÑO 2016

LA VIDA A GALOPE CON SUS INQUIETUDES AL FINAL DEL AÑO 2016

Empezábamos hace ya casi 365 días un año nuevo y ya no nos acordamos de ello porque  ahora nos distrae el final del mismo. Es como si fuéramos haciendo desaparecer el pasado con la goma de borrar del presente, un presente siempre diferente o semejante con distintas connotaciones y en otras circunstancias o situaciones. El caso es que avanzamos a un ritmo tal que nos comemos los años arrancando las hojas del calendario de una forma trepidante, como si fuéramos deshojando nuestra vida con nuevos acontecimientos. Tenemos la sensación de que ahora duran menos los años y que transcurre más deprisa la vida, en la que ocurren tantas cosas y nos satura tanta información que nos deja la sensación de estar perdiéndonos muchas cosas en un mundo en que no podemos acapararlo todo. Nos sentimos un poco como volando por la vida sin bajar a tierra para picotear todo cuánto ocurre, como quien pasa las hojas del libro sin leerlo porque intuye de qué trata y no nos paramos a saborear los contenidos para entenderlos.

 Llega el final del año y estamos pensando en el que viene, tratando de adelantarnos a los acontecimientos y así se nos pasa la navidad sin pena ni gloria o ambas cosas porque de todo hay en estas fiestas tan señaladas. Fiestas que a unos les encantan por la propia singularidad de la navidad, porque reúne a las familias, porque pasan unos días liberados del trabajo, porque se van a la nieve, por la representación de los actos religiosos, por las comilonas, por mil cosas  y que a otros les da pavor porque echan de menos a seres que perdieron que ya no están en la celebración, por una mala situación económica que les despierta una sensación de inferioridad respecto a los que celebran la navidad con opulencia, porque odian el ajetreo imparable de tantas compras y la ansiedad por adquirir los mejores manjares, el visitar los mejores restaurantes, la adquisición de la mejor ropa y porque para ellos no tiene un significado especial la navidad y otras tantas cosas.

El caso es que la navidad nos agita a unos y a otros de modo que, para bien o para mal, en el fondo todos estamos pensando que cuándo se terminará y cuándo volveremos a la vida cotidiana, en que ya no hay que preocuparse por qué comer, qué ponerse para lucir, que regalos hacer, que juguetes regalar y sentirse como más igual a los demás.

Y en ese galopar se amontona la navidad con la noche buena, los santos inocentes, la noche vieja de fin de año, Año Nuevo, los Reyes, San Antón y otra vez al carnaval, fiestas todas ellas sombreadas por las incertidumbres en los temas económicos y políticos a los que ya nos hemos acostumbrado de tal manera que casi pasamos por alto y no recordaríamos de no ser por las incesantes noticias con las que nos abruman.

En el tema político ya tenemos gobierno, aunque sometido a acuerdos con otros partidos, y ya respiramos de forma más sosegada y en el plano económico se cierne una de esas sombras de incertidumbre y de alta preocupación y es que se visualiza un horizonte gris del sistema de pensiones español, situación que, si bien ya se veía venir, ha llegado antes de lo previsto, debido a la reciente crisis económica. Metiendo en el mismo saco cotizantes, pensionistas, pensiones crecientes y de mayor cuantía, más esperanza de vida, menos nacimientos, etc. etc., podríamos decir, como algunos se han atrevido a bendecir, que el sistema padece de anemia, al ser sus recursos insuficientes y arrastrar un déficit de miles de millones de euros. Esto se debe a una base menor de cotizantes y un número de pensionistas mayor que hace 10 años, unido a la percepción de la renta durante más tiempo por el incremento en la esperanza de vida. Sin cambios en el actual modelo de financiación de la Seguridad Social, el reto demográfico implicará la pérdida del poder adquisitivo de las pensiones públicas.
Por tal motivo, el Gobierno lleva adelante actualmente la sexta reforma de pensiones, a través del Pacto de Toledo, que ha levantado muchas expectativas y esperanzas de alcanzar un consenso y dar respuestas sensatas a la urgencia de soluciones estructurales, eficaces y duraderas que curen al paciente. El punto de partida debe ser muy claro: la previsión social en su esquema actual es insostenible. Y el primer paso, en este arduo recorrido, es tener presente en todo momento una visión global de los tres pilares que la sostienen: Seguridad Social, previsión empresarial y previsión individual. Sin perder la relevancia, el primer pilar necesita de los otros dos para la canalización de un mayor caudal de ingresos ajenos a las cotizaciones sociales.

La sostenibilidad de las pensiones es una de las prioridades en este inicio de legislatura; el sistema acarrea un déficit del 1,6% del PIB, el principal responsable del incumplimiento de los objetivos de déficit y la hucha de las pensiones se agotará en 2017. Se barajan opciones como elevar los ingresos y eliminar los topes de cotización. También está sobre la mesa pagar las pensiones de viudedad y orfandad con impuestos y elevar la cotización de los autónomos.

El tope actual de cotización es de 3642 euros al mes. Los empresarios cotizan por el 23,6% del salario y los trabajadores por el 4,6%, Esto implica que los empleados que ganan más solo cotizan por esta cantidad, es decir, abonando 859 euros la empresa y 171 euros el empleado. Eliminando estos topes máximos, la carga de cotizaciones de empresa y trabajador crecería para los salarios más altos. Lógicamente, si se eliminan estos topes máximos los ingresos de la Seguridad Social crecerán, aunque solo para estos salarios, que son menos del 10% del total. El empleado lo notará en que paga más cotizaciones y en que su puesto de trabajo es más caro para la empresa. Además, dado que las pensiones están también limitadas, cuando se jubile la relación entre la pensión y lo que ha contribuido será más desfavorable.

Otra de las opciones es que las pensiones de viudedad y orfandad, que no dependen de la contribución a la Seguridad Social del pensionista sino de sus circunstancias vitales se paguen con impuestos. Estas pensiones suponen 2.400 millones al año para las arcas de la Seguridad Social aunque, lógicamente, habría que cuadrar las cuentas públicas por otro lado. Es una propuesta que viene de lejos, y tanto expertos como partidos o sindicatos han abogado por este cambio de modelo, que ayuda a clarificar las fuentes de financiación de las pensiones.

El Pacto de Toledo, donde se toman los acuerdos sobre las pensiones, aconseja que cada régimen de la Seguridad Social se autofinancie. Actualmente el régimen de autónomos acarrea un déficit de unos 7.000 millones de euros; proporcionalmente, el triple del desequilibrio en el régimen general. Hasta la fecha, subir las cotizaciones de los autónomos, parece ser sería una medida voluntaria., por lo que a priori no debe causar preocupación a los autónomos.

La amplia gama de incentivos a la contratación supone también menos ingresos para el sistema de un montante de 1.900 millones de euros por las reducciones de cotización para determinados contratos. Por este motivo Hacienda ya ingresa en la Seguridad Social 1.800 millones al año para compensar por tarifas planas de cotización o bonificaciones, aun así las reducciones de cotización generan déficit. Se propone al respecto transformar este último modelo en una bonificación para que se sufrague con cargo al presupuesto. El efecto sería el mismo que el de cambiar la financiación de viudedad y orfandad: menos déficit para la Seguridad Social pero más en la administración del Estado.

¿Estamos en la buena línea para dar soluciones a este problema que nos acucia? ¿Debemos preocuparnos porque llegue el momento de que no puedan pagarse las pensiones? Sería catastrofista dejar a los pensionistas sin su pensión. Las que se barajan y otras muchas opciones, si se quiere y no hay más remedio que querer, pueden solucionar el problema, porque dejar de pagar las pensiones no es posible en el peor de los casos, pues si bien es verdad que en la seguridad social hay 2 x 1, es decir que cotizan unos 9.000.000 y cobran pensión unos 18.000.000, o sea, que cotizan dos por cada pensionista cuando deberían cotizar al menos 4 x1, es posible encontrar las fórmulas necesarias, que las hay, para que la Seguridad Social pueda autofinanciarse sin tener que pagar pensiones que no sean propiamente contributivas. No seamos pues catastrofistas.

Un problema más realista es si las pensiones podrían pagarse en el futuro, porque el sistema de sostenibilidad actual garantiza su pago pero no su cuantía, lo que siembra inseguridad a los pensionistas actuales y a los futuros aspirantes. Dentro de 25 años habrá el mismo número de trabajadores cotizantes que pensionistas, lo que dificulta la sostenibilidad de las pensiones. Y aunque los expertos, o mejor los banqueros, estén por vender para un ahorro futuro planes de pensiones privados, los españoles no acaban de entender por qué han de ahorrar privadamente si ya hacen sus aportaciones a la Seguridad Social para tener una pensión digna.

En todo este entuerto de las pensiones, el caso es que los gastos de la Seguridad Social han alcanzado los 140.626 millones anuales en el último trimestre, si bien en el periodo de julio y septiembre ingresos y gastos han crecido casi a la par con un aumento de 1.300 millones en ambos casos, pero que eso no tapa el déficit puesto que los ingresos han sido de 123.331 millones al año, lo que deja patente la gravedad del problema y no permite lanzar las campanas al vuelo. La estimación de crecimiento para 2017 de 2,3 % no anticipa mejor augurio, según el informe de análisis que reflejan los expertos. Habremos de esperar pues a que el estudio de cada medida y las aplicaciones de cada una de las opciones que están sobre la mesa, tengan el tratamiento más eficaz para solucionar el problema que se arrastra en el este tema, sin que haya un empeoramiento ni de las pensiones ni de sus requisitos de acceso.

Y terminando con el principio, la vida sigue y sigue sin parar, hasta el punto de que estamos a las puertas de un nuevo año, en que estos problemas no deben empañarnos una feliz navidad y un aventurado año nuevo. Así lo deseamos.

Isidro Jiménez








domingo, 7 de agosto de 2016

¿NOS ACHICHARRAREMOS?

No puedo coger la pluma de tanto frío como tengo. Congelado estoy, diría yo y todo porque este verano todas las fuerzas de la naturaleza se han aunado para recordarnos que existe el sol y que el calor no se disipa por chiripa, sino cuando lo desplaza el frío al que no da el sol. Hay que ponerse a la sombra pues, para que no resbale la pluma y se emborronen las letras con tanto sudor entre las cejas que se desplomen al papel y a las palabras las haga desaparecer.


No podemos exponernos al sol, si queremos estar frescor y escribir lo mejor en un ambiente refrescante y sin calor que no nos haga escribir algo que dé el cante. Cante o no cante, tenga aceptación o no, una buena lectura te lo agradecerá el lector, de ahí que tu empeño deba ser que tu pluma rastree de ti lo mejor, de modo que el que te lea, aunque no te conozca, vea que en tus escritos hay parte de tu corazón.

Y en ese empeño, comienzo a escribir, sin saber muy bien ni tener perfilado el qué y el cómo lo voy a decir. Por ello ahondo en mi interior y revivo episodios de mi vida que nunca pudieron tener para mi mejor aceptación. Episodios de toda una vida que revolotean, un día sí otro no, a mí alrededor.

Son las cinco de la madrugada y qué alegría que no veo ningún rayo de sol todavía, tal vez porque no amaneció. Doy mis primeros plumazos sobre el papel, me levanto del escritorio, corro las cortinas, abro la ventana, asomo la cabeza al exterior y me llevo una sorpresa: otra vez somos presa del calor, ha aparecido un primer rayo de sol. Tiro la vista a la lejanía, diviso el mar de agua azul, observo en el horizonte el primer resplandor, no hay ni una nube, el cielo está limpio tan solo moteado por las gaviotas que se desplazan como aviones caza y aterrizan en su aeropuerto, la arena, donde pasean y picotean, dos actividades que les llena. Poco oleaje, más bien aguas quietas se aprecian desde mi ventana y ello me tira a ir dar un baño, para soportar mejor estos días del año en que, no nos llevemos a engaño, el calor es más caluroso que el de antaño, porque antes, hace unos años, no había tanta UVA como desprenden ahora los rayos solares, que parecen querer derretirnos, aunque sin atino, pues las cremas protectoras mantienen a la uva en una constante zozobra.

Mientras sigo enfangado en mi escritura, pasada media hora más, ya se adentran los rayos solares por los pilares de mi casa. Ahora ya tengo luz, ya no es escasa y he de bajar los toldos que la rebajan, para encontrarme en ese ambiente más fresco y oscuro que te relaja, como única manera de sentirte protegido de ese sol que te derrite y desgaja y se adentra en la piel como una navaja. Pero, aun así y ha pesar de estas medidas, el calor hace su presencia y he de cerrar ventanas, encender el aire acondicionado, de lo contrario para escribir me encuentro condicionado y no sé si sabré decir todo aquello que quiero escribir, al menos con la claridad y espontaneidad que requiere el tema a tratar, pues, aunque a estas alturas de la mañana todavía no lo he comenzado, tengo en mente trazos de lo que será y que tiene relación con cuanto he dicho ya: el cambio climático.

Si no reducimos rápida y drásticamente las emisiones de gases efecto invernadero en todo el mundo, los impactos del cambio climático serán realmente graves y drásticos. Las emisiones de este tipo de gases han aumentado mucho desde la época preindustrial.

El modelo energético global basado en la quema de combustibles fósiles, es el problema. Los impactos del cambio climático ya son perceptibles, y son evidentes por estos datos, como:



- El aumento de la temperatura global de 0,85 ºC, el mayor de la historia de la humanidad.
- La subida del nivel del mar.
- El progresivo deshielo de las masas glaciares, como el Ártico.
Pero hoy también podemos ver los impactos económicos y sociales, que serán cada vez más graves, como:
  • Daños en las cosechas y en la producción alimentaria.
  • Las sequías.
  • Los riesgos en la salud.
  • Los fenómenos meteorológicos extremos, como tormentas y huracanes.
Y es que el 97% de los científicos está de acuerdo en que el cambio climático está sucediendo ya, y que está generado por los gases de efecto invernadero emitidos por el ser humano. El sector energético es el mayor responsable debido a su uso de energías sucias (petróleo, carbón y gas). Unas 90 empresas son responsables de casi las dos terceras partes de las emisiones mundiales.
Los expertos marcan el aumento de 2 ºC de temperatura como el umbral que no debemos alcanzar si no queremos vivir los peores impactos del cambio climático. Sin embargo, en los peores escenarios probables que los expertos reflejan, el aumento de temperatura podría llegar a los 4,8 ºC para final siglo. Además, las inversiones para la adaptación al aumento de la temperatura serán mucho más elevadas cuanto más tardemos en actuar. Según el Banco Mundial, las pérdidas por los desastres naturales alcanzan los 3,8 billones de dólares desde 1980.

España está entre los países más incumplidores del Protocolo de Kioto, lo que nos ha llevado a gastar  800 millones de euros en la compra de derechos de emisión. Por si eso fuera poco, la última reforma del sector eléctrico frena las energías renovables, penaliza el autoconsumo energético, y fomenta energías sucias, como la extracción de petróleo y el fracking (un sistema altamente contaminante que permite extraer gas o petróleo fracturando el subsuelo).
La solución es una revolución energética que transforme el sistema hacia las energías renovables, la eficiencia energética y la inteligencia. El desarrollo de estas energías será una fuente de empleo y reducirá los costes de la electricidad.

Y ahora, al final de este tema que he esbozado, solo porque este año tanto calor y tanta temperatura el sentimiento me ha tocado, he de invitaros a mis lectores a que luchéis por la solución expuesta y manifestéis vuestra repulsa por esos gases que nos llevan al desastre.


Isidro Jiménez

martes, 5 de julio de 2016

LAS MAMÁS DE TUS PADRES: TU ABUELA

PUDO SER TU MADRE, PUDO SER TU SUEGRA, PERO AHÍ ESTABA.


Siempre que mis hijos pedían algo, allí estaba para darles lo que querían. Jamás les dio un no por respuesta o les negó lo que pedían. A mí como padre me costaba entenderlo, porque siempre nos han enseñado que a los niños no se les puede dar todo y que lo contrario era malcriarlos y, a pesar de que  me esforzaba mucho por entender su proceder no conseguía entender del todo que los deseos de mis hijos se cumplieran tan pronto como abrían la boca o señalaban, solo porque allí estaba alguna de sus abuelas.

Si los mecía por mucho tiempo después de que se hubieran quedado dormidos, no podía entenderlo y pensaba que no aprenderían a dormirse por sí solos. Si corría a verlos tan pronto hacían el ruido más pequeño, pensaba que nunca aprenderían a calmarse solos.
Me molestaba que de ella obtuvieran los mejores regalos de cumpleaños, de navidad u otra onomástica, o les diera dinero con la excusa de que tuvieran hucha y me sentía resentido porque no sabía como competir cuando mis hijos me mostraban con tanta ilusión los regalos de cualquiera de sus abuelas.
Y cómo estaban siempre pendientes de su abuela, sobre todo a la hora de la comida o la cena, porque les preparaba sus comidas favoritas y hasta tres platos diferentes para que los niños no se queden sin comer por si alguno no les apeteciera. Y siempre sacaba de la manga alguna pequeña sorpresa: Un regalito, dulce o un premio especial. Pero yo no quería asociar a las abuelas con regalos y dulces. Creí que ellos debían quererlas por lo que eran e intenté decírselo en más de una ocasión, pero ninguna me escuchaba.
Durante muchos años estuve pensando por qué hacían todas esas cosas y el por qué de esa sin razón de malcriarlos, pues se suponía que las abuelas eran para “malcriar” y después mandarlos de vuelta a casa.
Todo esto ocurrió hasta que te fuiste.
Tuve que juntar a mis hijos y decirles que su abuela había muerto. Nos pareció a todos imposible que te hubieras manchado y nos hubieras dejado, pues se suponía que estarías siempre para los momentos más especiales de tus nietos: les premiarías por sus notas de colegio, les acompañarías a sus festivales escolares, les alentarías a ser buenos con todo el mundo y sobre todo sus amigos, hasta irías a sus graduaciones, les apremiarías a estudiar y sacar la carrera para ser hombres de provecho y hasta les acompañarías a su boda. Pero ellos perdieron a su abuela demasiado pronto. No estaban listos para decir adiós porque nunca habían pensado en esa fatalidad del destino.

Ahora, después de habernos dejado, pienso en todos esos años que estuve deseando que dejaras de malcriarlos y durante los cuales nunca pude entender que los amabas, no malcriabas. Los amabas tanto que lo demostrabas de todas las maneras posibles: Tu cocina, los regalos. los dulces y golosinas, tu presencia, la manera en que recordabas con detalle los momentos especiales, y cómo los entretenías con tus juegos y cómo se lo pasaban cuando quedaban contigo y cómo recordaban las bonitas anécdotas de tu vida que tus les habías repetido una y otra vez y que no se hartaban de escuchar con atención. Tu amor de abuela por ellos no conocía límites. Tu corazón derramaba amor por todo lugar posible: tu cocina, tu libro de bolsillo, tus palabras y tus brazos incansables.
Ya no es momento de volver atrás y rectificar, ya no es tiempo de lamentarse ni tendría sentido clamar por aquellos tiempos, pero a veces pienso en cómo lo pensaba todo mal. Estaba tan equivocado al percibir tu generosidad… Comentamos todo esto la madre de mis hijos y yo y ambos llegamos a la misma conclusión.
Nuestros hijos, se hicieron adolescentes y te extrañan profundamente. Y no extrañan tus regalos ni tu dinero. Te extrañan a ti. Ahora ya con familia propia no te olvidan y te siguen recordando como si no faltaras, aunque la realidad es que no estás.
De adolescentes, ellos extrañaban correr a recibirte en la puerta y abrazarte aún antes de poner un pie dentro de la casa. Extrañaban mirar a las gradas y verte, una de sus mayores admiradoras, sonriendo y concentrada en tener su atención. Ellos extrañaban hablar contigo y escuchar tus palabras, esas palabras de abuela llenas  de sabiduría, ánimo y amor. De mayores, tratan de ser como tú, de que sus hijos tengas el mismo calor que recibieron de ti, de que no les falte de nada… y nos ponen a nosotros los padres, con respecto a sus hijos, en ese lugar que tú supiste en sus vidas llenar. no sé si vamos a saber ser y estar como tú, pero lección nos dejaste para aprender.
Cuando te fuiste pensaba si podría hablar contigo una última vez, para decirte cada momento precioso que me roba el corazón cada vez que veo a tus nietos llegar a una meta, conseguir un triunfo. Y cada vez que me sorprendo con su perseverancia, talentos o triunfos, pienso en ti. Y deseo que ellos pudieran tenerte de vuelta.

Te pediría que, si puedes, regreses y ámalos una última vez como nadie en el mundo lo hace. Trae tus dulces y tus sorpresas. Recompénsalos con regalos por sus más pequeños logros. Prepara cuidadosamente sus comidas favoritas. Llévalos a donde quiera que quieran ir. Todo sólo porque los amas.
Regresa y mira cuánto han crecido., que ya se casaron sin estar tú y han traído al mundo biznietos tuyos. Estremécete conmigo mientras admiramos como la familia, los amigos, el tiempo y el amor los ayudó a crecer tan hermosamente con los años.

Y cuanto más deseo que regreses, más me doy cuenta de que jamás te fuiste.
Ahora lo entiendo. Se que los amaste en todo modo posible. Sé que ser su abuela te dio alegría y propósito. Y claro que sé que no puedes regresar, pero sé que tu amor por ellos siempre permanecerá. Tu amor los cimentó y protegió de maneras que no pueden ser descritas. Tu amor es una gran parte de lo que son ahora y de lo que serán cuando crezcan. Por esto, por cada premio y regalo, y cada vez que los meciste por demasiado tiempo o los consolaste mucho o los dejaste quedar despiertos hasta tarde,… por esto yo siempre te estaré agradecido.
Y desearé un millón de veces que lo pudieras hacer de nuevo.
Por eso con una gran nudo en la garganta he de decir al mundo entero que a las abuelas, si se han ido no se les puede olvidad, y si están hay que hacerles en nuestro corazón un gran pedestal, al que cada día lleves flores aunque llores.
Isidro Jiménez



lunes, 21 de diciembre de 2015

¿ESPAÑA INGOBERNABLE?

¿ESPAÑA INGOBERNABLE?

Se alzan las voces de que el partido del PP con mayoría de escaños para el congreso, pero sin una mayoría absoluta que  le permita una tranquila gobernabilidad, no podrá formar gobierno y se empieza a tildar la nueva situación de ingobernable. Otros apuestan por anunciar que se abre una era de pactos y algunos que no será posible la formación de gobierno y que España se asoma a la ingobernabilidad. Por últimos algunos se preguntan ¿y ahora qué?

Pues todo lo opinable es posible, aunque ¿y el ahora qué? es lo más acertado que se ha oído, ya que el panorama político que los españoles han querido da lugar a cualquier solución, incluso hasta pactos entre partidos de distintas, extremas y contrarias ideologías.



El PP ha conseguido 123 escaños, muy lejos de la mayoría absoluta, incluso sumando un posible apoyo de Ciudadanos, que ha reducido sus expectativas hasta los 40 diputados. En segundo lugar ha quedado el PSOE, con 90 escaños, 20 menos de los que tenía. Y en tercer lugar se ha situado Podemos con 69 diputados.

En cuanto al resto de partidos, han obtenido los siguientes resultados en escaños: ERC-CATSI (9), Democràcia i Llibertad (8), PNV (6), Unidad Popular en Común (2), EH Bildu (2) y CCa-PNC (1), como se ve en el siguiente gráfico, reproducido a partir de una información publicada este lunes por el diario El País.

Así, tras los resultados de estas generales del 20D, las más disputadas de la democracia, Mariano Rajoy lo tendrá sumamente difícil para formar una mayoría que le permita gobernar. “Voy a intentar formar un Gobierno estable”, aseguró en el balcón de la sede de Génova tras conocer el resultado.

Se abre, pues, una nueva etapa política en la que se hace necesario emprender acuerdos para gobernar y, de no alcanzarlos, la incertidumbre de si habrá que convocar nuevas elecciones.

En todo este asunto, todos los partidos dan comunicados y anuncios al respecto, pero ninguno habla sobre lo que significan los resultados salidos de las urnas. No perdón, sí hablan, pero para decir, también algo cierto, que los españoles han querido un cambio dando poder a nuevos partidos y castigando a los partidos de siempre, tal vez por la corrupción o quizás porque están cansados de que sean siempre los mismos lo que nos gobiernen y para desterrar la mayoría absoluta, de modo que un solo partido pueda imponer medidas sin contar con el beneplácito de los demás partidos.

No obstante, en mi modesta opinión considero que los partidos no entienden al pueblo, que las conclusiones a que llegan son disparatadas con respecto a lo que el pueblo llano piensa y quiere. Los españoles han dado un mensaje muy claro y es que los partidos han de llegar a acuerdos y pactos en todos los temas importantes con el fin de dar soluciones a los problemas de este país que es España. Si un partido en el gobierno con mayoría absoluta toma unas medidas para la solución de problemas como el fraude, el paro, la pobreza, el trabajo, los salarios, las pensiones, la igualdad de hombres y mujeres, el terrorismo, etc. y otros partidos, ante la imposibilidad de cambiar esas medidas por la mayoría absoluta del gobernante, se limitan a criticar, dar pataletas y nuevas recetas, eso quiere decir que entre todos, los en el gobierno y los en la oposición y el resto de partidos, pueden llegar a consensuar mejores medidas que permitan la solución verdadera de esos problemas, adoptando acuerdos en los problemas más acuciantes, creando políticas de progreso bienestar social.

Ahora veremos un escenario, tras las elecciones, que irá encaminado a ver quién cambia de residencia y se establece en la Moncloa. Ojala se forme gobierno del tinte que sea, si no iremos a otras lecciones, pues en este caso se gobernará como el pueblo lo ha querido, hablando, consensuando, pactando, porque no hay posibilidad de que haya, ni de izquierdas ni de derechas, un gobierno que, sin contar con el resto de partidos del espectro político, imponga  por Real Decreto sus medidas a capa y espada.

Por último, decir que el bipartidismo no ha desaparecido, ni el pueblo lo quiere así. De hecho casi un sesenta por ciento de los votos los han obtenido PP y PSOE, aunque han descendido considerablemente en escaños. Eso significa que ambos partidos han sido castigados y se ha dado entrada a nuevas ideas, que no han ganado, pero que han remontado con fuerza en poco tiempo. Se les ha castigado pero no se les ha fulminado porque son los que de alguna forma tienen candidatos más preparados y de mayor bagaje, pero el castigo les advierte que han de pactar con el resto de esas fuerzas a las que se les ha aupado en su entrada en el campo político.

Por tanto concluiría con un símil diciendo que la política es una gran familia y que, como en cada casa de vecino, sus miembros han de ponerse de acuerdo en todos los temas para tomar las mejores medidas que den solución a sus problemas. Esto es lo que el pueblo español ha tratado de transmitir a los políticos, a juzgar por los resultados de las elecciones del 20-D de 2015. Esperemos que sepan recoger el mensaje y lo pongan en práctica, para que todos los españoles, sean del signo que sean, encuentren sentido a su voto.



Isidro Jiménez









sábado, 19 de diciembre de 2015

REFLEXIONES PREVIAS AL VOTO

REFLEXIONES PREVIAS AL VOTO
Elecciones Generales 20-D de 2015

Me encuentro en un momento de esos que denominaríamos de crispación, pues no puedo hallar el momento más idóneo en el que poder centrarme para reflexionar en la mar de cosas que chispean en mi cabeza, discurriendo a todo galope por  las distintas áreas y lóbulos  de mi cerebro, cosas todas ellas que requieren de un profundo razonamiento unas y de un ejercicio de rechazo otras, todas ellas dirigidas y enfocadas hacia la consecución de obtener el análisis correcto a través del cual deducir cuál ha de ser mañana mi voto.



Me imagino ante una bola de cristal y, sintiéndome pitonisa o vidente, trato de ver el futuro de España intentando tener la realidad exacta de un futuro incierto. En este ejercicio nuevo de médium me pasan infinidad de imágenes.

Por un lado veo líderes mesiánicos que tratan de ser eso, el mesías de su comunidad, pero que su principal objetivo no es otro que el de pasar a la posterioridad como héroes de la historia y de grandes hazañas. Veo por otro lado el resurgir de nuevas figuras, más de barro y paja que otros talentos que abundan en la sociedad, que se afanan en la persecución del poder, el escaño del Congreso y la pensión, coches y escoltas del futuro y, por qué no, el formar parte de los Presidentes de esta etapa que le hemos llamado de transición. Ahondo más en el fotograma de mi entendimiento y vislumbro que, mientras unos tratan de resurgir y aposentarse, otros intentan y luchan por seguir en el poder argumentando que son la solución y que sin ellos España irá a la deriva o retornará a lo que ya llaman pasado, aunque bien es cierto que todavía la crisis, no la estamos pasando, es que no hemos salido de ella, pues fue el crédito su medio de solución y el crédito es crédito porque se paga en el tiempo para devolver la deuda mejor.

Todos ellos, lo que ansían la heroicidad, lo deseosos de llegar al poder y los que están por renovarlo, han hecho un ejercicio frenético intentando influir en las gentes para conseguir con sus gestos de acercamiento, sus propuestas y discursos, sus programas y campaña en general que sea su lista la que el votante deposite en la urna.

De los mesiánicos y los componentes de su congregación, no me apetece ni hablar, pues a la vista están sus pretensiones y ni merece la pena seguirles el juego haciéndoles héroes de la historia por el hecho de quedar para la posterioridad en mi blog, cuando en realidad ni en la historia nunca se les ha de nombrar, así lo considero yo, para que las nuevas generaciones nunca falsamente los puedan aupar.


Las figuras salientes como nuevos aspirantes al poder, me preocupan si cabe más, porque son primerizos y faltos de experiencia y nos han venido hablando en los mítines, debates y televisión como si estuvieran fraguados ya en la, como diría Platón, la res pública, o en la gestión pública como ahora decimos. Todos nos han venido anunciando que, de todo lo que se ha hecho, nada bien hecho está y que en mayor o menor medida habrá que cambiar y hasta algunos llegan más lejos cuando sostienen que la Constitución hay que modificar o que es necesario derogar la Reforma Laboral. Estos mismos nos han venido hablando de cifras que gracias a internet cualquier votante puede encontrar, pero pretendiendo a veces engañarnos con medias mentiras o falta de verdad o callando porque el que calla otorga.


Pero sin duda se lo han currado, se han adaptado con rapidez a los medios, se han acercado a la ciudadanía en despliegues importantes por el país, hasta el punto que han obligado a los de siempre a hacer otro tanto de lo mismo y olvidarse del plasma. Han creado un clima de campaña electoral algo diferente y hasta han creado algún episodio, en el debate de dos, que a la ciudadanía le ha gustado al oír lo que decían y que, después en la reflexión, tal vez lo hayan considerado fuera de lugar y una pérdida de temple para quien aspira a templar la España actual, sobre todo teniendo en cuenta que los partidos de ambos debatientes no han de enseñar los dientes en tema de corrupción. Han rectificado muchas veces en temas de importancia y, aunque se dice que el rectificar es de sabios, en política no se puede jugar con rectificaciones, que el pueblo llano ya comprendió el error del político antes de que éste rectificara, pues jugar con las ideas en temas candentes, cambia a la gente su idea sobre el anunciante.

Tenemos una oportunidad de votar más complicada que otras veces en que teníamos dos alternativas diferenciadas y homogéneas, la derecha y la izquierda. Ahora tenemos otro tanto de lo mismo, pero más disperso. Esa dispersión es la clave del rompecabezas, pues es notorio y sabido que, a falta de una mayoría absoluta de ningún partido, habrá que formar gobierno contando con esos dispersos, por llamarlos de alguna manera, pues la pugna está en los porcentajes de voto de quienes por primera vez aspiran a la Moncloa.


 Los que comulgan con la derecha deben tenerlo más claro a quien votar, por el hecho de que el partido de derechas tira al centro y el de centro tira a la derecha, de ahí que su alternativa entre uno y otro sea más modesta, porque votando a uno u otro votando a la derecha estará. Pero, los que se posicionan en la izquierda, se juegan mucho más con su voto y su confusión ha de ser mayor, al encontrar tanta izquierda en fragmentos que puede llevar al votante al desconcierto de votar sin acierto.

Comulgues con quien comulgues, seas afín a la derecha o la izquierda, seas indeciso o tengas tu voto resuelto, no has de caer en el error de la abstención, de lo contrario no contribuirás a una España mejor.

Isidro Jiménez









jueves, 17 de diciembre de 2015

DOS LOTERÍAS PARA LA NAVIDAD

DOS LOTERÍAS PARA LA NAVIDAD

Desde que en cada casa se monta el árbol de navidad y el belén, se adornan y colocan las luces y algún que otro detalle en la entrada, terrazas o balcones, empezamos a preguntarnos, cada mañana cuando nos levantamos y los divisamos en el salón, cuándo llegará el día en que habrá que desmontarlos y vuelta a guardarlos donde ya no existe espacio porque seguro que otros trastos ya lo ocuparon.

Estamos tan ocupados con nuestro voto para las elecciones, que hasta nos puede parecer un disparate todo el montaje navideño, sin saber a ciencia cierta qué partido las ganará ni qué políticas aplicarán que redunden en paliar el dispendio de regalos, muchos de ellos inútiles, que en torno al árbol se irán a lo largo de las fiestas depositando. De ahí que al hastío de cada año se añadan esas incertidumbres sobre la situación y realidad de nuestros bolsillos en función de los cambios en política económica y laboral, bajada de impuestos y otras promesas prometedoras, y que no valga la redundancia porque son promesas y se han de cumplir y son prometedoras porque se prometieron, lo que está por ver y esperemos a verlo con mucho sigilo y poca prontitud.


Ya vemos a los reyes Magos recogiendo cartas de nuestros pequeños, pronto estarán de vuelta, señal de que terminaron las fiestas, aunque algunos me corregirán con aquello de que "hasta San Antón fiestas son", para no romper con la tradición.

Pero antes, dos cosas importantes son de preocupación en los días venideros: las elecciones del 20-D y la Lotería de Navidad dos días después. Ambos acontecimientos, aun con distinto nombre, son loterías.


En el primero, las elecciones, está por ver el partido que ganará, así como sí obtendrá mayoría suficiente o necesitará al de al lado o al de enfrente para hacer frente a llevar a su primero de la lista a la Moncloa, aunque actualmente no ha de ser necesariamente quien sea nombrado Presidente del gobierno el primero de la lista, como ha ocurrido en Cataluña, que el cuarto de la lista podría ser nombrado para tal cargo, tal vez por aquello de que es Mas y quiso despistar.


En el segundo, la Lotería de Navidad, aun ante la imposibilidad de ser agraciado por la escasa probabilidad habida para obtener el gordo, el sueño de que toque es lo que cuenta y si mientras soñamos disfrutamos, nada mejor que soñar, aunque luego nos sintamos fatal al descubrir que no nos tocó y que cada año pasa igual.
Respecto de las elecciones, no me preguntéis a quién votaré, pues no os lo diré, pero si me atreveré a hacer una quiniela y un sintético análisis de la situación actual.

Todo parece indicar que destaca el partido popular, tal vez porque al grueso de la población española le preocupa un cambio brusco y radical en la economía que pueda crear más complicaciones de las que ya hemos venido sufriendo, motivo por el cual cualquier sensato o poco arriesgado diría que vale más pájaro en mano que ciento volando, porque los que vuelan, que son todas esas promesas, que por los partidos nacientes  y otros de más edad pero con nuevos dirigentes, no dejan de ser promesas y, además, incorrectamente prometidas, por cuanto no se ahonda en explicar el cómo, cuándo y el quantum de lo que se promete, de modo que el ciudadano en general se queda con la incredulidad de sí será mentira o verdad. Pero, aun ganando el partido popular, fácil no lo tendrá, al no obtener las mayorías requeridas para a la Moncloa llegar, al menos sin convencer a otro partido que le permita llevar a la presidencia del gobierno a su líder Rajoy.

Pero quién será quien se arrime al PP para tal fin, también está por ver, pues el más afín es Ciudadanos con Rivera al frente, quien ya se adelantó a anunciar que no habrá pacto con el PP, afirmación que es de dudar puesto que en campaña electoral todo se puede decir si es para un  mayor número de votos conseguir. Después, a campaña pasada, cambia el interés, lo que se dijo es agua pasada y si se puede conseguir gobierno, sea con quien sea, que en este caso sería no un cualquiera sino un partido afín, pues todo vale si es para buen fin. Si no ganara el PP, descartando que gane el PSOE, que ya digo que no ganará, sin duda a Albert Rivera le tocará lidiar con los demás para gobierno formar, porque ni podemos está preparado para llegar tan lejos por su falta de experiencia en el gobierno y la incoherencia de sus programas cambiantes, ni los demás que le siguen en las encuestas son de fiar, aunque cabe la posibilidad de que se alíen unos cuantos pequeños, desde el centro a la izquierda, para erradicar el poder de la derecha, ya que todos los programas de la izquierda sintonizan en la pérdida de derechos y poder adquisitivo de los trabajadores y en la masacre de recortes sociales a todos los niveles que hemos sufrido estos cuatro años, siendo así posible un cambio radical en las políticas de empleo, haciendo políticas de justicia social que haga olvidar ese nubarrón de denigrante defraudación, en la derecha y en la izquierda, que ha llevado a la ruina a una gran parte de la población.


 Respecto al PSOE, sin meterme en cifras que dan escalofríos, es infame el tema de los ERES de Andalucía, pues, no bastaba con que fuera dinero público, era además necesario que ese dinero estuviera destinado a los más necesitados y faltos de empleo. Los defensores de la justicia social, de los pobres, se emplean, junto a esos sindicatos que dicen defender por encima de todo al trabajador, en despojarlos de su sustento. Lamentable, al mismo tiempo que perverso y maligno, que pueda algún político llegar a situaciones tan abominables. 


El PP tampoco se escapa a esta maraña escabrosa de defraudación y corrupción, el caso Gürtel, el caso Bárcenas, etc., etc. hasta más de cien caos de corrupción. Todo el rescate bancario hubiera erradicado tres veces, sí tres veces, el hambre infantil en el mundo, sí en el mundo. Y, sin consultar datos, porque para qué, todo lo defraudado en España, hubiera dado a ésta la posición y la fortaleza de haber visto pasar la crisis como quien ve pasar un pájaro de lejos, tan lejos que no nos hubiera cagado encima.

Ahora estamos endeudados hasta las cejas, pero no cejes en tu empeño de seguir luchando por un mundo mejor y qué mejor que votar el día 20-D, no el 22, que salvo que te toque la lotería, no es ésta lo mejor.

Isidro Jiménez







lunes, 14 de diciembre de 2015

SENTIMIENTOS DE UN SISANTEÑO

SENTIMIENTOS DE UN SISANTEÑO

Mi alma, empapada de mi pueblo, Sisante, despierta sentimientos de la idiosincracia de sus gentes y se encharca de recuerdos del itínerin de mi infancia, a la que retrocedo con solo respirar el aire que lo envuelve, las montañas que lo circundan y la llanura sobre la que se asienta y que se prolonga desde San Clemente hasta el Picazo, ribeteada por los montículos de Pozoamargo y la Cuesta de la Muela.

Esas gentes, bonachonas, pero engreídas y presumidas, muy aferradas a lo suyo y capaces de ser doctores en los temas más controvertidos dentro de su tosquedad y rudeza, me transportaron muy lejos en mi memoria recordando los mejores momentos de mi infancia, una infancia que, por los años vividos lejos de mi pueblo, no sería capaz de recordar si no fuera por las estampas de cada una de sus caras, que me trasportan a otros tiempos de vivencias en mi infancia inolvidable.


Eran tiempos en que no había viejos, ni mucho menos sabíamos que era eso de la tercera edad. Solo había abuelos, que todavía eran el tronco principal de la familia. Y porque no había viejos, no existían las residencias y cada cual vivía en su casa hasta sus últimos días, llegando al final del camino debidamente atendidos por los que con él vivían.

Eran tiempos en los que se vivía con tal intensidad que ahora, pasados 50 ó 60 años, todavía te permiten recordar, como fotogramas de película real, momentos sucedidos a edades muy tempranas de mi primera edad.

Recuerdo que para mi ya eran mayores, casi viejos diría yo, los que habían alcanzado 18 ó 20 años, aquellos que, cuando nevaba comenzaban a hacer una bola de nieve con una simple piedra, las que era fácil encontrar en aquellas calles de barro y tierra, para seguir volteando hasta conseguir una enorme, que era necesario darle vueltas hasta llegar al rincón o plaza más cercano para, sobre ella, hacer un monigote de la misma masa, que perduraría, al quedar helado, varios días y hasta más de un mes, aun después de no quedar ningún atisbo de nieve en todo el pueblo.

Esos mayores, mientras los más pequeños nos dedicábamos al salir de la escuela a jugar a las pistolas alrededor de la iglesia, o a juntar el álbum de Rin Tin Tin o de los equipos de fútbol mediante el juego de los cromos de palma, o a leer los tebeos del Capitán Trueno, El Jabato, Roberto Alcazar y Pedrín, etc., jugaban a otros como "el cenao", con las bolas, o  "las careras" con las chapas de monedas de otros tiempos. Y ente tanto, más pequeños y más mayores, todas las edades en general, organizaban juegos tales como el de la maricoya, la rana, a la zapatilla por detrás, al dólar, al pañuelo, al corro de la patata, a la gallinita ciega, a la comba, al aro, al escondite, a la peonza, y una interminable retahíla de infinidad de juegos, incluidos los de mesa, como la brisca, el cinquillo, el mus, el póker, los dados, todos los de la baraja en general y muchos más, como la maricolla, de grandes y pequeños.

Todavía recuerdo con gran lucidez las largas noches de verano, con cada vecino tomando el fresco a la puerta de su casa, con charlas interminables, con mucho calor pero con el fresquito típico de la noche, después del tórrido día entre campo y mies a la postre de copiosa cena. No puedo tampoco olvidar los casi tres meses de trilla y olor a mies, las cinas y el aprovechamiento del viento para aventar y el posterior acarreo del grano y la paja que se guardaban en la cámara y el pajar. La trilla y su pedernal, más tarde algún trillo, el garabato, la vertedera y el carro, la galera y los meriñaques que se les aplicaban para transportar la mies. Ahora ya no se siembran garbanzos, alubias, ni fríjoles, o guisantes que ahora queda mejor, tan solo lentejas, que si quieres las tomas y si no las dejas. Por desgracia, tampoco se pueden apreciar los campos de azafrán.

Entonces no había tractores, solo burros y mulos, a los que se ataviaba con el mandil, el horcate o el collerón, otras veces en el yugo, dependiendo de la labor a realizar, pero que constituían la mayor ayuda en las labores agrícolas y que las hacían posibles, sin que se echara de menos la maquinaria que vendría después, el tractor, la cosechadora, sembradoras y otras más, aunque si he de ser sincero, en aquellos tiempos ya existía la máquina de aventar lentejas, todo un milagro para aquel lugar.


Esos tiempos, allá por los años 50 y poco más, hasta los casi 70, años que yo, porque allí he vivido, puedo recordar, en que el gorrino de San Antón campaba por las calles en busca de alimento de casa en casa, porque las puertas de cada vecino totalmente abiertas dejaban ver los patios de entrada y hasta la propia casa, sin que fuera necesario el llamador, ni mucho menos el timbre que no existía, bastando con entrar hasta donde encontrar al vecino de la casa con una simple llamada de voz. Ese gesto de confianza de dejar abiertas todas las puertas  ya se ha perdido, como se ha perdido el salir a tomar el fresco por la noche, o el ir de matanza en matanza a cada casa de vecino, o la ilusión de ver la tele en cualquier tele de los tres adelantados en tenerla cuando casi nadie la tenía, donde se reunían para ver las películas de Joselito y Marisol, que aunque eran en blanco y negro sabían a color.


No quiero olvidarme del trueque, ese tú me das vino porque tienes bodega y yo te doy aceite, o yo te llevo trigo a tu molino y me traigo harina. No había moneda, pero había comercio; había hambre pero comíamos; no estábamos globalizados pero sí muy unidos; había necesidades, pero la básica era llenar el estómago; tampoco podían despertarse otras porque tan escasos eran los recursos como lo eran las ofertas de mercado. Recuerdo aquellas zapatillas de goma que todos los guachos llevábamos todo el año, con pie descubierto en verano y calcetín de lana hecho con agujas por nuestras abuelas y madres en invierno. 

Recuerdo al pescatero que surtía de pescado al pueblo y del pregonero pregonando las sardinas y los capellanes con su trompetilla por todos los barrios y plazas, liando de vez en cuando su cigarrillo con aquella maquinilla que, si levantara la cabeza, podría comprobar que hoy es de gran usanza, ya que la usa una gran cantidad de fumadores, por lo que se consideraría un adelantado a su tiempo.

No había afluencia turística, ni retornados de los que por distintas razones buscamos nuestro sustento en otros lugares de España, pero había un gran comercio. Recuerdo la tienda de Manolo Jover, a quien dentro de mi ingenuidad siempre le consideré como introductor de la expresión "Mare megua" por su origen catalán y su similitud con "Mare meva" que traducido del catalán al castellano significa "Madre mía". No olvidemos la tienda de María de Fontecha, precursora de la moda sin duda; de la tienda de Pifa en el Pozo Viejo con gran repertorio de mercancía y después en la plaza; de la tienda de la Moñita en la Plaza del Angelillo que, además de vender de todo, propiciaba por su acusada sordera y el volumen que ponía que todo el barrio pudiera estar al tanto de los seriales que en la radio se ofrecían; del Colmado, como así se llamaría ahora, de Pablete que nos abastecía de cuanto se te pudiera pasar por la cabeza comer, enlatado o fresco, hortícola o frutal, de todo cuanto existía en Albacete en general; de la tienda de Sapitre, frente a la también tienda de Cabezón, así como la droguería de Antonio Cuesta Escudero. No olvidemos tampoco las carnicerías como la de Hico y otras desaparecidas o aún existentes; los distintos emprendedores, como ahora se les calificaría, de reparaciones de motos y bicicletas o taller de coches; aquellos cuyo oficio era empedernar las trillas; los correacheros que trabajaban en la guarnición de caballos o mulas y hacían el aparejo de los mulos y burros para el tiro de carros, remolques y los aparejos para la labranza y otra infinidad de oficios, como los labradores, los podadores, o aquellos bien labrados en el injerto u otros menesteres. Tampoco quiero olvidarme de los panaderos, el Churro, Hermenegildo, el Torero, la del Pozo Viejo, etc. Hemos de recordar a los que surtían de agua potable al pueblo, como el Moreno o el Morillo y otros, a Eduardín el pastelero, del que todavía recuerdos sus milhojas, al Marqués que nos surtía de polos, y que bien sentaban en el campo de fútbol, al Garbancero con su emblemática caseta en la plaza, que además de golosinas, pipas y garbanzos, disponía de tebeos y hasta petardos. Y si alguien queda en el tintero que me perdone, pues trato de recodar lo que tuve en el olvido durante 50 años y soy consciente que los de antaño del lugar me corregirían y añadirían.

Por cierto, hablando de añadir, no puedo dejar en el olvido el bar de Perín, después de Antonio, el cine de Herrera con su gallinero y platea, ambos lugares emblemáticos que desaparecieron sin más y que, cada vez que volvía al pueblo, conocido el suceso, me costaba hasta llorar.

Voy repasando cuánto se me va ocurriendo plasmar por escrito, comparo con el presente y llego a la conclusión de que el pueblo ha pegado un cambio soberbio. ¿Para bien o para mal? No me atrevo a calificar, porque habrá sido para bien para unos y no también para otros, aunque sin duda tengo que aceptar que se ha prosperado, pero a costa de y con una pérdida importante de población, esa población que triunfó fuera de las fronteras que le vio nacer y que, como el emigrante, vivió siempre con el alma mirando a su tierra, defendiendo su pueblo y aupándolo a lo más alto en cualquiera de los foros en los que le ha tocado vivir. Ahora regresan al final de su legislatura de trabajo y, a su llegada, se preguntan sí realmente encuentran ese pueblo por el que en la lejanía tanto sufrieron y al que a dientes defendieron y exaltaron. No puedo sino hacer un llamamiento a cuantos tuvieron, no sé si la suerte, de vivir en su pueblo, de que no traten con recelo al oriundo que vuelve, ni con extrañeza al extranjero que viene, que aprendan de todos ellos, que cada cual tiene sus vivencias y que no se encierren en su egocéntrica idiosincrasia y se abran al mundo que les rodea, que aunque no sea la panacea algo les podrá aportar.

Isidro Jiménez